Cada paso que dimos, acortaba nuestra distancia. Cada palabra que me dijiste, reflejaba mi alma. Cada mirada que me escrutaba, buscaba la más ferviente verdad. Cada sonrisa que me robaste, mostraba mi ávida felicidad. Cada abrazo que me concediste, me transfirió un calor angelical. Cada caricia que me diste, me alzó hasta el cielo. Cada beso que dejaste en mis labios, me sirvió para comprender lo que es el amor. Y cada momento a tu lado me sirvió de comprensión.
¿Por qué volviste a mentirme otra vez? ¿Por qué creí de nuevo las mentiras de alguien a quien quería? ¿Por qué? Simplemente porque le dejé todo en sus manos, me abstuve de pensar lo bueno y lo malo. Porque no pensé que se podrían hacer con la riendas de mi vida. Porque, al fin y al cabo, es mejor asegurarse de que esa persona es parte de tu vida; ya que si esa persona se convierte en tu vida, dependerás de ella sin ningún problema...
Aunque sus palabras parezcan francas y su corazón sea leal, no basta. Demostrar lo que sientes es una obsesión para conquistar un corazón mas si prefieres, puedes contar una mentira que cohíba a un corazón de una pasión cándida y correspondida.
¡No dejes que te cuenten mentiras!¡No cuentes mentiras si no te gusta sufrir!
Aunque contéis muchas mentiras día a día, llegará un momento que se descubra la verdad. Porque se pilla antes a un cojo que a un mentiroso. Contar mentiras sólo sirve para hacer sufrir y creerse las mentiras te hacen sufrir...
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