miércoles, 27 de junio de 2012

¡Mentiras!

Con cuidado dibujaba un corazón en la arena húmeda de la playa. Él permanecía a mi lado, siguiendo el ir y venir de la marea. De repente, me cogió la mano con fuerza y me volví con desespero. Su mirada impaciente esperaba un te quiero. Sin embargo, regresé al corazón que había dibujado y que pronto borró la marea.
Mientras el rumor incesante de las olas y la espuma blanca invadía nuestro alrededor, él se acercaba. Mi respiración nerviosa me delataba. Mi mirada arrepentida buscaba cobijo en algún escondrijo de aquel recóndito lugar. Pero sin más, lo miré a sus ojos color miel. Me inundaron las ganas de abrazarlo, besarlo... Aunque eso fue antes de escuchar aquellas suaves palabras que me mantuvieron absorto durante mucho tiempo.
- Te amo
No podía parar de observarlo. Mas súbitamente me giré y escruté aquel enorme mar que se abalanzaba sobre nosotros, enorme e impetuoso. De nuevo, volví a él y dije:
- Que inmenso es el océano y sólo me importas tú...
Sin esperarlo, se alzó vertiginosamente y me abandonó, sin dejarme decirle siquiera lo que sentía.. Sin dejarme probar sus labios de fuegos que tanto prometían. Así me di cuenta de que todo era mentira...
By: Alejandro Coello.

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